viernes, 21 de noviembre de 2014

Carrera nocturna ilumina Caracas




Era un domingo a las 6 de la tarde y el metro se desbordaba de camisas azules. Si se les veía de frente, el logotipo de la empresa Samsung brillaba en grande, con claras letras plateadas. De espaldas, se leía el nombre del evento: CCSNIGHTRUN 5k.

Cerca de 7 mil personas respondieron a la convocatoria de la marca. El día antes del evento acudieron solícitos a recoger su kit en el Centro Comercial San Ignacio en medio de una música estridente y una decena de toldos blancos. Ni siquiera la lluvia de octubre los detuvo. El día de la carrera, embutidos en zapatos y ropa deportiva, se prepararon para correr 5 kilómetros dentro de la capital, hazaña por demás aplaudible para un lugar en donde la delincuencia ubica a Caracas como la tercera ciudad más peligrosa del mundo.
Sin embargo, al llegar a la estación del metro Chacaíto nadie parecía pensar en eso. Los que salían a la fría oscuridad del bulevar agitaban los brazos entusiasmados hacia los que estaban allí. Mientras tanto, la marea azul ya caminaba y empujaba alborotada hacia el Centro Comercial Lido, el punto de encuentro. Una cuadra antes de llegar, la algarabía, las caras sonrientes multiplicadas y las luces de colores advertían de la proximidad del evento.
A las 6:30, Caracas parecía haber entendido que esa era una noche de celebración. Ni una sola gota de agua caía sobre el área demarcada para la carrera. Olvidados, los altos edificios observaban silenciosos y oscuros la fiesta que se desarrollaba más abajo.
Desde todas las calles llegaba gente a pie o en bicicleta que se sumaba alegre a la corriente de la avenida Francisco Fajardo y las escaleras adyacentes, normalmente desoladas, habían sido reclamadas por la multitud. Ahora servían de asientos para los que llegaban demasiado temprano. No tan allá, los vigilantes de los edificios, envueltos en negras chaquetas observaban con ligero asombro a la muchedumbre que se desplazaba por la acera sin siquiera advertirlos. 
-¿CÓMO ESTAMOS, CARACAS?-preguntaba desde la tarima Migbelis Castellanos, la Miss Venezuela 2013, aunque solo los que estaban más cerca respondían con una fugaz ovación. El resto de la multitud parecía más entusiasmada con el encuentro colectivo en medio de la calle. Los que no se dedicaban a estirar los músculos y a trotar en círculos sobre el asfalto, se apretaban en escandalosos grupos que se abrazaban, reían y charlaban en cualquier parte.
- ¡CINCO MINUTOS, SEÑORES!
Para ese momento el aviso ni hacía falta. La muchedumbre ya temblaba de entusiasmo.
- ¡CUATRO MINUTOS!
Unos y otros se apretujaban frente a la línea de salida. Más de 7000 personas, entre inscritos y no inscritos, se fundían en una sola masa. 
- ¡TRES MINUTOS!
Algunos daban pequeños saltos en el mismo sitio. Otros se sacudían como si estuviesen empapados de agua. Unos pocos gritaban y agitaban los brazos en el aire cada tanto.
- ¡DOS MINUTOS!
Chacao se traducía como multitud frenética, ebria de entusiasmo ante la novedad de esa noche pública.
- ¡UN MINUTO!
Y entonces los animadores del evento por fin recibieron toda la atención del público.
-¡YA!
Miles de participantes se abalanzaron contra la presa que hasta ese momento era la línea de salida. Aquí y allá centelleaban una decena de luces blancas. A los lados retumbaba la ovación incansable de otros cientos de caras y formas difusas que no corrían, pero que igual eran parte del evento. Esos eran los primeros 100 metros y luego, la noche. 
En medio del halo de luces, ahora amarillas, verdes, azules y moradas, se distinguían las espaldas del ejército de corredores. Hombres, mujeres, madres con coches de tres ruedas, niños que llevaban de la mano a sus padres, jóvenes, no tan jóvenes, personas con carteles que las anunciaban como autistas, un hombre en silla de ruedas que ya le llevaba varios metros a los que iban a pie. 
Cada tanto, las caras que gritaban y animaban con voces potentes volvían a aparecer, lo mismo que los uniformes azules de bomberos y policías. Más bien pronto, en mitad de la avenida, un arco repleto de brillos les anunció a los corredores que habían alcanzado el primer kilómetro. Como bienvenida, una figura femenina teñida de colores giraba y agitaba los brazos ante la mirada asombrada de la marea azul. 
La misma práctica se seguía en cada kilómetro y mientras más cercana la línea de llegada, más estrambóticos los disfraces. Las imágenes de los edificios de Chacao, el Obelisco de la Plaza Francia, las amplias aceras de los Palos Grandes, pasaban en un solo borrón a los lados de los corredores.
Cerca de Parque Cristal, la corriente se encontró con una subida. Entonces los gritos de ánimos surgieron de adentro. “¡Vamos que si se puede!”, “¡sigan, sigan, no paren!”, se auto motivaba el grupo. “Falta poco”, gritaban los de adelante. “¡Mantengan!”, decían los de más atrás. Paso a paso, el rio de camisas azules atravesó la plaza de Los Palos Grandes y ya arriba se enfiló de vuelta hacia Chacaíto. Pasaron hoteles, restaurantes y calles oscuras, apropiadas ahora por los corredores. Atrás quedaron el famoso Ávila Burger, las paredes color ladrillo del San Ignacio y los altos árboles de la urbanización Campo Alegre. Ya solo se oía el rasgar de miles de zapatos sobre el asfalto.
-100 metros. Solo 100 metros. Ya llegaron-anunció de pronto una de las caras de los que no corrían, mientras las manos aplaudían y los instaban a seguir. De pronto, mientras una mujer los animaba, el puente de la avenida Libertador se abrió ante los corredores y el último kilómetro se perfiló contra la oscuridad. Finalmente, con un último aliento, la multitud atravesó la línea de llegada. Las energías acumuladas durante horas se dispersaron. El afán se apropiarse de Caracas, de sentirla suya, incluso por una noche, se suavizó en medio de las agitadas respiraciones. El evento de Samsung fue solo una excusa.

-LO LOGRAMOS, MUCHACHOS-gritaron con júbilo las voces anónimas.

La ciudad imaginaria




Que no se diga más. Esa es Nueva York. Ya la cámara le hizo un rápido paneo a la estatua de la libertad, ya se regodeó con los altos edificios, ya apuntó hacia esa fila interminable de ruidosos taxis amarillos.

Una vez más, la ciudad de los rascacielos, la capital del mundo, la que nunca duerme, the Big Apple, the Seat of the Empire, se ensancha ante otro papel protagónico en la gran pantalla.

Está hecha para los escenarios, para ser vista y admirada.

Lo sabe bien.       

Hace décadas no pasa un solo año en el que Nueva York no se pelee por el estelar. Se viste de rosa, o de andrajos. Deja que la retraten con un gigante peludo colgado del Empire State, o con un monstruo que la destroza hasta sus cimientos. No importa. Da lo mismo. La ciudad that never sleeps confía en su propio esplendor. Es vanidosa, muy vanidosa.

Sea la escena en  el Bronx, en Queens, Brooklyn, Manhattan o Staten Island, es lo de menos. Que los directores la imaginen en ruinas, para complacer a los que dudan de ella; que la imaginen rebosante de energía, para satisfacer a los que la admiran.

Que todos la vean.

Esté a la sombra de la delincuencia, bajo el brillo del renacimiento de Harlem, u ocupada en asuntos de interés mundial, cualquier año es bueno para estar ante las cámaras.

¡Bienvenidos sean entonces Billy Wilder y Steven Spielberg! Siempre será un buen momento para una historia de amor y desengaño en uno de los tantos apartamentos de Nueva York, o una en el muy internacional aeropuerto John F. Kennedy junto a un insólito y necio Viktor Navorski.

A Woody Allen ni hace falta darle la bienvenida. Él tiene un pase libre a la ciudad desde que decidiera homenajearla en sus películas. Manhattan ya lo consagró como uno de sus preferidos. Sus personajes se quedaron a vivir allá hace mucho tiempo. Annie Hall y Aly Singer entran y salen de los restaurantes entre abrazos y discusiones cuando quieren, mientras un David Shayne pasea eternamente atormentado por los teatros de Broadway y un Danny Rose sigue a la búsqueda de los talentos más estrafalarios que pueda encontrar.

El asunto es delicado con Martin Scorsese, pero igualmente la ciudad no le puede hacer malos vistos. La historia del taxista deprimido que trabaja de noche en Nueva York para aliviar el insomnio, siempre es un buen motivo para verse a sí misma en la gran pantalla. You talking to me?, escucha una y otra vez la ciudad y entonces sonríe, aunque el musical que luego le dedicara el director, hubiese resultado fatal ante la crítica.

Nueva York también tiene otros papeles estelares. Aún se regodea con el que tuvo en esa película de Chaplin en donde un rey llega a la ciudad sin dinero tras una revolución en su país; no pierde detalle de que fue la primera ciudad en donde Robert De Niro se estrenó como director; ni que Oliver Stone la retratara en una de sus brillantes películas.

Con todo, ninguna película la debe haber hinchado más de orgullo que esa en donde sus tres ídolos la retrataron juntos. Historias de Nueva York, con Woody Allen, Martin Scorsese y Francis Coppola. Que los críticos digan lo que quieran.

Los súper héroes también tienen cabida allá. Nueva York no tiene problemas. Que tengan poderes de araña, que lleguen desde el lejano planeta de Kripton, o que estén bañados de dinero. Que la llamen Metrópolis, o Ciudad Gótica, los directores tienen permiso de representarla una y otra vez entre grandes hazañas y efectos especiales. E incluso, si se la muestra desde su lado más oscuro, lo importante es que ella sea la protagonista de fondo.

Es más, con eso último, realmente la ciudad no tiene inconvenientes. Hace tiempo que una de las películas de sus preferidos, El Padrino, pasó por esos caminos y la dejó triunfante. Lo mismo puede decirse de El Gran Gatsby, quien forjó su fortuna allá entre capas de corrupción y contrabando.    

Por si fuera poco, Nueva York, siempre a la cabeza, también da cabida a que las feministas retraten su historia allá. Así fue como la ciudad vio a una intransigente Meryl Streep explotar a una atolondrada Hattaway en una ficticia revista de moda, o como las cuatro de Sexo y la Ciudad, tuvieron su momento en los restaurantes de moda.

Nueva York se reinventa de cientos de manera. Desfila sobre la alfombra roja de las pantallas. Posa de la manera que sea. Pero, por favor, que nadie la olvide, que nadie la pase por alto.

Y así, para cuando se termine esta película, ella seguirá allí. La ciudad imaginaria de 7 mil millones de personas.

Nueva York

domingo, 31 de agosto de 2014

30 libros - Del 20 al 30

Día 20: Uno ideal para leer en metro, autobús, avión…
Se me ocurre cambiar la categoría. Uno ideal para leer solo en tu casa, sin que nadie te vea: Aviones de papel. Un par de cuentos ahi son como para lanzarse al Guaire. No apto para leer en sitios públicos. Habla la voz de la experiencia.
 
Día 21: Uno que te hizo odiarte a ti mismo.
Fiesta de campo. No sé que pasa con el asunto de la fiesta en esa casa que me hizo lanzar el libro lejos, lejos, lejos.

Día 22: Uno para recuperarse de un mal de amores:
Blue Label, otro más de Sanchéz Rugeles. Te enamoras de Luis Tevez y te olvidas de quien sea por quien pagaras despecho. Cuando terminas el libro, entras en estado de depresión por ese personaje No fue una semana fácil después de leerlo.
 
Día 23: Uno cuyo título te haya maravillado
Cien años de soledad ¿Qué más hay que decir de Gabo?
 
Día 24: Uno que compraste/pediste por sus ilustraciones.
Todos los que haya leído antes de entrar a la universidad. Solía comprar por portadas. Uno en específico, hace mucho tiempo: El mundo encantada de Ela. Es uno infantil. Si tuviera mucho dinero, me compraría todos los de Ekaré y los que hayan pasado por la mano de Benjamin Lacombe.

Dia 25: Uno para gente a la que no le guste leer.
El psicoanalista. Es fácil de leer. Tiene ese aire de misterio que debería enganchar a la gente hasta el final. Tiene un giro que puede dar de qué hablar. Un libro chévere, pues.
 
Día 26: Uno para niños que disfrutan los adultos por igual.
A través del espejo. Sobretodo si viene con los dibujitos las ilustraciones. 

Día 27: Uno erótico. No sé ¿50 shades of Grey? Este es aburrido, pero no conozco otros de este género.

Día 28: Uno que leíste a escondidas.
Los aventureros. Si lo lees a los 10 años, este es un libro heavy. Creo que nunca lo terminé.
 
Día 29: Uno cuyo protagonista sea un animal. Paso
 
Día 30: Uno que te haga sonreír.
Piedra de mar. Corcho con el teléfono amarrado en la cabeza, para lograr transcribir la conversación que tiene con José en tiempo real, siempre, siempre, será algo para sonreir. 

El jardin escuela del occidente venezolano

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En la vía del Aeropuerto Internacional La Chinita reposan 3000 especies de árboles y plantas
Por: Génesis Méndez Alzolar // Fotos: Fundación Jardín Botánico de Maracaibo
   A pocos minutos de la calurosa Maracaibo, existe un lugar en donde una  vez al año el suelo se transforma en una alfombra de hojas doradas que  anuncian la llegada de la primavera a la región. A su alrededor, árboles y  plantas de lugares tan disímiles como América, África y Asia, conviven  en perfecta armonía a lo largo de 108 hectáreas.

   Este pulmón verde se conoce como el Jardín Botánico de Maracaibo. Hasta finales del 2013, detrás de la fachada en ruinas la creciente maleza  permanecía como sinónimo del abandono. Sin embargo, tras un  Plan de Rehabilitación Integral, hoy el jardín se perfila como un espacio  de respiro y tranquilidad, ajeno al ajetreo de la ciudad.

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  A pocos días de la primavera, las hojas del araguaney y del guamacho caen de los ramas por su peso y crean una alfombra amarilla a su alrededor
 

La Fundación, primeras siembras

   Más de 40 años atrás, el 9 de enero de 1973, en la capital del estado Zulia se conforma la Fundación Jardín Botánico de Maracaibo, una organización privada sin fines de lucro que buscaba, más que crear un jardín, promover un espacio digno para el aprendizaje y la ecología.

   A ese proyecto se sumaron dos grandes personajes. Por un lado estaba Leandro Aristeguieta, destacado investigador, miembro de la primera promoción de Biólogos de la Universidad Central de Venezuela (UCV). 
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Los diseñadores, Marx y Aristeguieta
  
   Por el otro se hallaba un paisajista brasilero  de consagrada trayectoria, Roberto  Burle Marx, conocido en decenas de países por  innumerables jardines que de un  momento a otro habían contribuido con la  humanización de los espacios públicos.

  Junto con la Fundación, estos dos  personajes se abocaron a diseñar el jardín  botánico en unos terrenos donados por Shell  de Venezuela y Maraven (empresas petroleras  del país), al suroeste de la ciudad  de Maracaibo. Finalmente, en 1983, se abren  las puertas a lo que más tarde se convertiría  en uno de los patrimonios naturales más grandes del occidente del país.

   Ya para ese momento el Jardín Botánico de Maracaibo se perfilaba como un proyecto ambicioso, pues además albergar una importante reserva de especies vegetales, dentro de su recinto se articuló la primera Escuela de Horticultura de Latinoamérica 

 

Años mustios


   Por mucho tiempo, el jardín brilló en el occidente de Venezuela. Sin embargo, los años pasaron y llegó el deterioro. A principios de los 90, el lugar sufrió actos vandálicos. En 1996, las puertas cerraron a la ciudad y al público general. De allí en adelante, solo los investigadores, los estudiantes universitarios, algunos grupos ambientalistas y los scouts se aventuraron a visitar, estudiar y mantener el terreno.

   Con pocos recursos a la mano, la Fundación, por su parte, realizó algunos intentos por preservar la función ecológica y educativa del jardín con programas como Árboles Por la Vida. Aún así, es en el 2009 cuando se dispone lo necesario para que el lugar recupere el esplendor de otros tiempos. Un par de años después, con la adhesión de las arquitectas Carla Urbina y María Villalobos, se estructura el Plan de Rehabilitación Integral del Jardín Botánico de Maracaibo.

   Este plan se enfoca en la recuperación botánica y artística del lugar, para lo cual las arquitectas debieron aventurarse en un viaje a Brasil en busca de los planos originales. Otros aspectos de la rehabilitación incluyen la propagación del jardín a la ciudad y un sistema de gestión que permita financiar el proyecto, ante la ausencia de un fondo único.

   Finalmente, a pesar de los contratiempos, en el 2012 se pone en marcha la primera fase del Plan de Rehabilitación Integral. Poco a poco se suman voluntarios animados por la idea de recuperar este pulmón verde del occidente. Muchos incluso deciden realizan donaciones y junto a ellos, instituciones privadas y públicas también prestan su apoyo.

   Como resultado, el 10 de noviembre del 2013, se abren las puertas nuevamente a 20 hectáreas recuperadas del jardín.


Reverdecer

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La Laguna de los Lotos, una de las áreas recuperadas en la primera fase
   Al día de hoy, el Plan de Rehabilitación Integral ha conseguido  diversos reconocimientos como el Premio de Conservación  Ambiental CLEZ 2012 y el Premio Bienal de Arquitectura de  Maracaibo, 2013. En el jardín, luego de muchos años, la  Floración de Oro se lució nuevamente para el público en el  mes de marzo de este año.

   Asimismo, desde su inauguración, los espacios del Jardín  Botánico de Maracaibo se han llenado con el eco del teatro y  la danza, de los talleres de yoga y de técnicas botánicas. Al  encuentro con las 3000 especies del lugar, han asistido  decenas de niños y demás personas interesadas en encontrar  un espacio alternativo de tranquilidad.

   Con el paso de los meses, los voluntarios llenan las listas de la  Fundación. Así, entre todos han logrado reactivar un  jardín que en su haber cuenta con beneficios ecológicos,  educativos e, incluso, turísticos para la región.

miércoles, 30 de julio de 2014

De globos y otros temas

"Imaginé a Eugenia subiendo a un globo que se elevaba por los aires y me la arrancaba de la tierra. Eugenia y el globo interceptando los cielos, desvaneciendose en el azul, haciendose sombra y limite, convirtiendose en nada. Por un momento sentí el deseo verdadero de que Eugenia fuese feliz junto a Marcelo. Y la soledad me aplastó definitivamente".
(Sifilíticos e integrados, Roberto Martinez Bachrich)

30 libros - El señor de los anillos

Día 19: Uno al que le habrías cambiado el sexo al protagonista (para que, según tú, tuviera más sentido).

Con esta categoría me quedo en blanco. Me hizo gracia por un segundo imaginar que Frodo era una mujer. O quizá Poirot. Luego, el vacío. Si acaso, se me ocurren respuestas rebuscadas y con poco sentido. No sé, de verdad. No le cambiaría el sexo a nadie para que la historia tuviese más sentido. 

Por otro lado, sí vale la pena imaginarse ciertas historias con un protagonista de sexo contrario al establecido. Entonces... Frodo. El señor de los anillos. Solo por diversión. Sam sería entonces el loco enamorado de Froda, la persigue desesperado por toda la Tierra Media. La carga. Le ruega. La consuela. Le da comida.
- Oh, señora Froda.

30 libros - El tunel

Día 18: Uno al que le habrías cambiado el final.
No importa nada. Odio los libros con finales abiertos en su gran mayoría.  Me convencí durante algunas horas de que faltaban páginas al final y eso era todo ¿Cómo va a terminar así? Si, si, si, me amarró y todo lo demás, pero ese desenlace... No aguanto el suspenso.
No. No puedo hacer el trabajo de descifrar el final por las pistas. Necesito que Sabato me diga: "pasó esto, esto y lo otro". Punto.

lunes, 28 de julio de 2014

30 libros - del 10 al 16 Wilde, Febres, otros


Día 10: Texto teatral más divertido
La importancia de llamarse Ernesto: No sé si el más divertido de todos los tiempos, pero al menos si el más divertido que yo he visto.

Día 11: Texto teatral más dramático
Paso.

Día 12: Uno en el que el narrador te haya parecido un sinverguenza
En general, los personajes de Massiani me parecen unos "sinverguenzas". No lo digo quiza por Corcho, en Piedra de Mar, pero si por uno que otro cuento que hay por alli. Haría énfasis en uno en específico: Yo soy un tipo. Ya por el titulo uno se puede imaginar por qué lo incluyo acá. Resulta que el protagonista es todo un tipo. El tipo. Tiene sexo, fuma, se droga, tiene su "patota" para golpear gente y la meta de su vida es suicidarse a los 25, porque el es "un tipo". El cuento es de lo mas genial, pero igual, uno no puede dejar de pensar... coño, que bolas este tipo.

Día 13: Uno que crees que nunca debería haberse escrito
En proceso

Día 14: Una novela que merezca la pena llevarse al cine o al teatro
Aura: Esta respuesta llegó de improviso. LLevaba rato pensando en alguna novela que no se haya llevado ya al cine. Por un momento, pensé en Demian. Pero supongo que sería muy aburrido el rollo existencial del protagonista. Al menos, en la pantalla grande. 
En cambio, Aura... es digna de una muy buena película de suspenso. Eso si, tendría que ser impecable, para hacerle honor al libro de Carlos Fuentes.

Día 15: Uno con muy buenos diálogos 
En proceso

Día 16: Uno en el que la historia parezca tu vida misma
Gasolina: Un libro recien salido del horno caraqueño. Es del 2012 y bueno... Podría casarme con él. No paré de reirme. Sentí mil veces que los personajes del libro eran mis panas. Les podría haber cambiado el nombre y ya, solo con eso, habría sido mi historia. O una muy, muy, MUY, cercana a mi. 
Eso es lo bueno de quitarse los prejuicios y comprar en Librerias del Sur. En serio. Y todo poe 15bolivares. Que deberían haber sido 10, pero me dejé robar esos 5. En fin, qué mas da. Gasolina me alegró el semestre. Eso si, hasta que tuve que defenderlo en clase. 
Otra historia. Una triste.

domingo, 20 de julio de 2014

30 libros - 24

Día 8: El último que has comprado o te han regalado

24, de Luis Laya. Un venezolano, acerca del barrio 24 de julio. Estoy esperando mucho, mucho leerme este. Pero es para una clase y aún falta una larga lista antes de llegar a él.  La imagen es de Doris Raecke

sábado, 19 de julio de 2014

30 libros - Ifigenia

Día 7: Uno muy sensorial
http://books.google.com/books?id=ch9CAAAAYAAJ&printsec=frontcover&img=1&zoom=1&imgtk=AFLRE70oRFPUx92YxnNYYqsEAnBWGgpTivP9a0YAqnsuSCR2oyx6rLv9NmIzSpmQi-6ehZO8uLXCalEdwYIug5a0Bxr9MwLqSKil-MmKCa2kriRtn1uEjLgEste libro me costó. Pasó meses tirado en algún lugar, desde que lo compré y leí las primeras páginas. Todo ese tiempo pensé que era acerca de una tipa hueca, ladilla. Luego la redescubrí. Me senté con ella a ver qué era lo que le pasaba. Fue una excelente idea. Ciertamente sus preocupaciones giraban en torno a maquillarse, vestirse y buscarse un novio, pero tiene algo a lo Scarlett O Hara, un poco, un poco, que la hizo quedarse. 


30 libros - Lo que el viento se llevó

Día 6: Uno que te habría gustado escribir
Nunca lo había visto desde ese punto de vista. Supongo que me gustaría escribir como Anna Frank, en el caso de que en verdad fuese ella la autora de ese diario. Tampoco me quejaría si pudiese crear una historia tan brutal como la de Lo que el viento se llevó, por mil razones.

De todas formas, aún no puedo ver los libros que me leí así. Me gustan, los odio, o los amo, pero asumo que son reales. En muchas ocasionales, el escritor simplemente se diluye. Esos procesos de trabajo, de escritura, son algo muy lejano, en los que solo pienso en mis clases de análisis crítico. De resto, los disfruto y ya. Podrían haber crecido de los árboles tal cuál los compré, de ser por mi imaginación

jueves, 17 de julio de 2014

30 libros - El retrato de Dorian Gray

Día 5: Uno al que le hayas robado frases para tu vida cotidiana

Tengo que decir El Retrato de Dorian Gray, de nuevo. Recuerdo que al leerlo, continuamente pensaba: "esta frase es brutal", una y otra vez, casi en cada página. No en vano una de ellas está por ahí en una esquina del blog. Las otras están pegadas en papelitos regados en mi cuarto.

miércoles, 16 de julio de 2014

30 libros - El retrato de Dorian Gray

Día 4: Uno que tengas repetido

Tengo una edición bonita y una edición comprada debajo del puente. La última era para regalarla, pero luego me di cuenta que la persona en cuestión era mas de 50 Shades of Grey y otros libros importantes, profundos, serios y trascendentes del estilo. 
De todas formas, creo que sería un libro que repetiría varias veces en esta lista de los 30: un libro del que saques frases para la vida cotidiana, uno que me habría gustado escribir, o uno muy sensorial, por ejemplo.

martes, 15 de julio de 2014

30 libros - Liubliana

Día 3: Uno a cuyo protagonista hayas odiado

Hoy no será alguno de una saga, o trilogía. Uno cuyo personaje principal me estresó, me molesto y me provocó golpear fue el Gabriel de Liubliana. Como le dice su esposa antes de irse, es un guevon. Pero, de todas formas, con todo, uno puede sentirse identificado con él....sadly.

lunes, 14 de julio de 2014

30 libros - El viento en llamas

Día 2: Uno de cuyo protagonista te hayas enamorado
Empiezo a sentir que este reto es muy rosa. De todas formas, creo que este lugar lo ocupa la trilogía del Viento un Llamas. El protagonista: Bowman. A diferencia de Harry Potter, aquí los años que pasan si se sienten. Digamos que crecí con todos los personajes. Y, en el fondo, creo que parte de ese amor por el protagonista vino, en aquel momento, de la genial ilustración del tercer tomo. 
Estos también están entre mis favoritos.

domingo, 13 de julio de 2014

¡Te me vas!

O eso, al menos, es lo que parecen gritar las calles de Caracas.

No es solo que a la vuelta de la esquina al panadero de 70 años lo asesinen en la madrugada, cuando llegaba a su negocio a encender los hornos. Es, también que la gente te empuja y te insulta en la calle. La norma es chocar contra personas groseras y agresivas. No lo contrario. Cuando alguien te sonrie, o se disculpa, te quedas en shock durante una hora, como si fuera la gran novedad. 
 ...
El otro día escuché que alguien decía: Yo soy educado en la calle, como respuesta a una pulla de qué hacía el por su país. El que oyó eso se burló y le dijo que mejor se fuera. Con paciencia, el primero le explicó que eso sí importaba, porque contribuía con el bienestar social. Ciertamente lo hace. La violencia se manifiesta de muchas formas y en Caracas...bueno, aquí las tenemos todas al parecer. En su mas diversas y creativas variantes. 

Lo grave es, a dónde vamos si las calles parecen gritarnos que nos larguemos por donde vinimos.

30 libros - Harry Potter

Día 1: Un libro en el que te gustaría vivir
Por un rato barajé respuestas intensas... Luego vi el libro de Harry Potter y dejé la broma. Definitivamente me gustaría pasear en el callejón Diagon, estresarme por los TIMO's, jugar Quidditch. Como buena parte de... todo el mundo, también esperé con necedad la bendita carta. Si, si, si, me gustaría vivir en el mundo de Dumbledore.

Aún con la opción de tener un daimonion en el mundo de Lyra (la trilogía de La Materia Oscura), JK Rowling gana en esta.

El reto de los 30 libros

A estas alturas debería haber terminado el reto de las 25 canciones, pero es muy ladilla. Encontré este otro que es más chévere. 30 días, 30 libros. Con esto si puedo. Empezamos un domingo 13.
  1.  Un libro en el que te gustaría vivir
  2. Uno de cuyo protagonista te hayas enamorado.
  3. Uno a cuyo protagonista hayas odiado.
  4. Uno que tengas repetido (y no sepas muy bien por qué).
  5. Uno al que le hayas robado frases para tu vida cotidiana.
  6. Uno que te habría gustado escribir.
  7. Uno muy sensorial.
  8. El último que has comprado o te han regalado.
  9. Un poemario.
  10. Texto teatral más divertido.
  11. Texto teatral más dramático.
  12. Uno en el que el narrador te haya parecido un sinvergüenza.
  13. Uno que crees que nunca debería haberse escrito.
  14. Una novela que merezca la pena llevarse al cine o al teatro.
  15. Uno con muy buenos diálogos.
  16. Uno en el que la historia parecía tu vida misma.
  17. Uno que haya conseguido unirte a alguien (por haber mantenido una conversación sobre él).
  18. Uno al que le habrías cambiado el final.
  19. Uno al que le habrías cambiado el sexo al protagonista (para que, según tú, tuviera más sentido).
  20. Uno ideal para leer en metro, autobús, avión…
  21. Uno que te hizo odiarte a ti mismo.
  22. Uno para recuperarse de un mal de amores.
  23. Uno cuyo título te haya maravillado.
  24. Uno que compraste/pediste por sus ilustraciones.
  25. Uno para gente a la que no le guste leer.
  26. Uno para niños que disfrutan los adultos por igual.
  27. Uno erótico.
  28. Uno que leíste a escondidas.
  29. Uno cuyo protagonista sea un animal.
  30. Uno que te haga sonreír.

    viernes, 16 de mayo de 2014

    Caracas


    - ¿Qué más, prima? ¿Cómo andas?
    - Tengo un pana en libertad condicional.
    ...
    - Estaba en los campamentos.
    - (...) Qué mal, que rollo.
    - 3 -5 años.
    - ¿Cómo así? ¿Si lo agarran lo meten preso?
    - No, tiene que presentarse de nuevo en 6 o 8 meses. Si lo declaran culpable, lo meten preso.
    - ¿Por protestar?

     

    domingo, 20 de abril de 2014

    Apure

    - Marian, ¿cuántos pueblos faltan para llegar?
    - Como dos.
    - Coño, Marian. Eso me dijiste ocho pueblitos atrás.


    sábado, 12 de abril de 2014

    miércoles, 9 de abril de 2014

    Ciudad lúdica contra ciudad burguesa

    "Los situacionistas sustituyen la ciudad inconsciente y onírica de los surrealistas por una ciudad lúdica y espontánea. Aunque mantiene su tendencia hacia la búsqueda de las partes oscuras de la ciudad, los situacionistas sustituyen el azar de los errabundeos surrealistas por la construcción de unas reglas de juego. Jugar significa en este caso saltarse deliberadamente las reglas e inventar unas reglas propias, liberar la actividad creativa de las constricciones socioculturales, proyectar unas acciones estéticas y revolucionarias dirigidas contra el control social. En la base de las teorías de los situacionistas había una aversión al trabajo y la suposición de una transformación inminente del uso del tiempo en el marco social: con la modificación de los sistemas de producción y el progreso de la automatización, sería posible reducir el tiempo de trabajo en beneficio del tiempo libre. Por tanto, era necesario preservar del poder el uso de este tiempo no productivo que, de otro modo, habría sido encauzado dentro del sistema del consumo capitalista mediante la creación de unas necesidades inducidas. La descripción del proceso de espectacularización del espacio, entonces en marcha, era lo que obligaba a los trabajadores a producir, incluso durante su tiempo libre, consumiendo dentro del sistema sus propias rentas. Si el tiempo de recreo se convertía cada vez más en un tiempo de consumo pasivo, el tiempo libre tenía que estar dedicado al juego, tenía que ser un tiempo no utilitario, sino lúdico. Por ello era urgente preparar una revolución que se basase en el deseo: buscar en lo cotidiano los deseos latentes de la gente, provocarlos, despertarlos y sustituirlos por los deseos impuestos por la cultura dominante. De ese modo, el uso del tiempo y el uso del espacio podrían escapar a las reglas del sistema, y sería posible autoconstruir nuevos espacios de libertad: se podría hacer realidad el eslogan situacionista "habitar es estar en casa en todas partes". Por ello la construcción de situaciones era la manera más directa de hacer surgir en la ciudad unos nuevos comportamientos y, también, de experimentar en la realidad urbana los momentos de lo que habría podido ser la vida en una sociedad más libre.
    Los situacionistas habían encontrado en la deriva psicogeográfica un medio con el que poner la ciudad al desnudo, pero también un modo lúdico de reapropiación del territorio: la ciudad era un juego que podía utilizarse a placer, un espacio en el cual vivir colectivamente y en el cual experimentar comportamientos alternativos; un espacio en el cual era posible perder el tiempo útil con el fin de transformarlo en un tiempo lúdico constructivo. Era necesario contestar aquel bienestar que la propaganda burguesa vendía como felicidad, y que en el terreno urbanístico se traducía en la construcción de unas viviendas "dotadas de confort" y en la organización de la movilidad. Hacía falta "pasar de circulación como suplemento del trabajo a la circulación como placer". Hacía falta experimentar la ciudad como un territorio lúdico que podía ser utilizado para la circulación de las personas a través de una vida auténtica. Hacía falta construir aventuras".

    Francesco Careri, "Walkscapes. El andar como práctica estética", Editorial Gustavo Gili, 2da edición, Barcelona, 2013.

    Y yo... yo lo extraje de Ser Urbano.Así, de todas todas, no se me pierde.

    martes, 1 de abril de 2014

    Liubliana

    La niña le pidió perdón al dispensario y corrió en busca de su padre. Pagué. "¡Papi, papi! -escuché al fondo, en la entrada-. Dime que soy la niña más hermosa del mundo". Sonreí. Salí del lugar, un hombre joven sostenía a la niña en sus brazos cerca de la puerta. "Si, mi amor, eres la niña más hermosa del mundo", le dijo bajito, con algo de vergüenza. Maldije, entonces, la promiscuidad de la belleza.

    De Sánchez Rugeles

    viernes, 21 de marzo de 2014

    Crónica de Bello Monte


    19 de marzo, Bello Monte.

    A las 10 de la mañana nos encontramos en Ciudad Universitaria. Escribimos consignas en unas hojas, decidimos la ruta y partimos hacia Bello Monte. Nos dirigíamos hacia una de las manifestaciones convocadas por el Movimiento Estudiantil para reclamar los continuos ataques a la universidad o, al menos, esa era la idea que teníamos.

    No dimos muchos pasos cuando, nada más pasar la parroquia universitaria, nos encontramos con una masa informe de la Guardia Nacional Bolivariana, la famosa GNB, que esperaba presta las ordenes de arriba. Algunos aguantamos la respiración. Más tarde, entre risas nerviosas, alguien me decía: “mira, yo sí me asusté, lo único que pensé fue ¿qué tengo en el bolso?, ¿qué tengo en bolso?”, aunque no teníamos nada, por supuesto. Nada más que botellas de plástico de agua, cartucheras, camisas de repuesto.

    Aún así, el nerviosismo nos acompañó mientras recorrimos uno a uno los piquetes de la GNB. Las arremetidas violentas, las noticias sangrientas, estaban demasiado frescas en nuestras cabezas. Con todo, con lo amenazante que lucían los guardias, no pude evitar sonreír y relajarme un poco al ver a una loca que les gritaba en la cara. Por favor, la protesta no es contra ellos. Ellos no son nada más que medios. Los que ejercen la verdadera violencia, los que dan las órdenes, son otros. Esos panas que llevaban sol parejo bajo los uniformes no eran mucho mayores que yo. Se les notaba en las caras jóvenes y acaloradas. Finalmente, alguien arrastró a la que gritaba, otro estudiante, y todos juntos llegamos a Ciudad Banesco, donde un puñado de gente con gorras tricolores, camarógrafos y civiles en general esperaban esparcidos por la cuadra. Nos quedamos en pleno sol junto a ellos. Charlamos y buscamos caras conocidas en la multitud.

    -Mira, allá está el gordo Requesens y por allá Hilda-, señaló alguien.

    Pasaba el rato mientras reconocíamos a los líderes del movimiento. Más guardias llegaban. Una parte del movimiento quería pasar porquesi por la calle de los hoteles, pero ya los piquetes, escudos incluidos, se hallaban allí. Más minutos. Más horas. Se hizo el medio día. Frustración. Quejas ¿Por qué los dirigentes apenas si hacen mención a los ataques a la Facultad de Arquitectura?
     
    -Ellos andan es con su politiquería- Dijo alguien de pronto
    -Bueno, entonces nosotros andamos en una marcha y ellos en otra- Respondió alguien más.

    Cierto. Hace un año que me había dejado de marchas y solo decidí arriesgarme esta vez porque lo sucedido en arquitectura me parecía que rayaba en lo ridículo. Pensé que vería cientos de pancartas alusivas al tema, pero no. Solo había telas blancas con los nombres de las facultades, como si se tratara de un desfile. Los líderes hablaban de libertad, de democracia y de cualquier paja menos de lo que tenían que hablar: De inseguridad, de violencia.

    Ellos estaban metidos en sus temas. Que el alcalde, que esto, que lo otro. Coño, pana, somos el movimiento estudiantil ¿o no? ¡Habla del ataque a nuestra universidad! ¡Empieza por ahí! ¿No es evidente? ¿No estamos aquí por eso? Parecía que no. Aún así, me quedé. De todas formas, ¿por dónde iba a salir? Estábamos rodeados de guardias.

    A las 12:30 salieron las capuchas. Unos cuantos gritos aislados de “no a la capucha” se oyeron en algún que otro rincón de la multitud. En honor a la verdad, fue todo un espectáculo ver a los radicales ponerse prestos. La capucha, los guantes, el grupito, las miradas. Al parecer, la marcha tenía que pasar sí o sí por la calle de los hoteles. Más discusiones. Volvieron a desaparecer los encapuchados. Ahora resulta que nos íbamos por la avenida principal de Bello Monte, hasta la universidad. Muchas negativas. Mucha confusión. Si la crónica suena desordenada, es porque el momento también lo era. Pasó tanto tiempo, que nos sentamos bajo una sombra, discutimos si ir o no a comernos unas arepas en un restaurant cercano, reconocimos más caras y aún el movimiento no se decidía.

    De pronto, sin previo aviso, la marcha empezó.  Como si todos hubiésemos esperado esa señal invisible, nos paramos, nos ubicamos rápidamente frente a Ciudad Banesco, se levantaron las pancartas y las consignas. Los estudiantes seguían de buen ánimo. Las banderas de la Facultad de Medicina, Razzeti y Vargas, se peleaban por estar una más arriba de la otra entre risas, a la vez que se pasaban de mano en mano tapa bocas de algodón y los paramédicos intercambiaban palabras. Avanzamos unos pasos.

    -         -  "¡No somos Capriles, no somos Maduro, somos estudiantes que queremos un futuro!”-.

    Lástima que solo oí una vez esa consigna que, contra todo pronóstico, por fin parecía ir al punto. Nadie hizo eco de los ridículos cánticos clasistas que a veces se oyen en las marchas. Los chamos sonreían. Las doñas se mezclaban en la multitud. A lo lejos, muy bajo, sonó el himno nacional. Y de pronto, la primera detonación.  

    Lo único que alcancé a ver fue a los policías corriendo hacia la línea de sus piquetes a la vez que lanzaban algo hacia atrás. Luego, el humo. La bomba sonó casi -casi-  tan inofensiva que muchos nos quedamos parados desconcertados. “¡Se están empujando!”, gritó alguien. Segunda detonación. “¡NO CORRAN! QUE NO CORRAN”, exclamaban algunas voces preocupadas, pero ya era muy tarde.

    Grupos grandes se desprendieron de la multitud y empezaron a retroceder. En medio de la confusión, algunos de mis compañeros sacaron Maalox y vinagre. “¡Agáchense, espérense!”. Aún más confusión. Ya ni siquiera sabía que era lo que pasaba adelante. Unos segundos de calma mientras el humo hacia efecto y todos se mantenían contra el piso. Cuando las bombas lacrimógenas empezaron a hacer lo suyo, se desató el pánico. Más que retroceder, los estudiantes gritaban asustados  y corrían hacia la Plaza de Bello Monte. Un grupo con una muchacha asfixiada en brazos pasó corriendo mientras llamaban a los médicos con desesperación. Más detonaciones. Más gente que corría a refugiarse. El pánico también me invadió. ¿Hacia dónde íbamos a ir? Estábamos rodeados. Había GNBs por todas partes.

    Nos sentamos a descansar cerca de la plaza, pero cada tantos minutos teníamos que pararnos y “ceder terreno”. La gente retrocedía ante cada nueva detonación. Cuando ya estábamos arrinconados en la plaza de Bello Monte, debo decir que me alegró ver a los radicales. Empezaron a mover objetos de aquí a allá para defenderse ¿Y por qué no? Nosotros no teníamos a donde huir, mientras el dañino humo de las bombas se hacía más fuerte.  Algunos estudiantes mantuvieron la calma y lograron dar indicaciones para que el resto escapara hacia la morgue. Más eran los que corrían hacia cualquier lado con tal de alejarse del humo de las bombas y de los policías.

    Yo no esperé a ver más nada. Bello Monte era una confusión de humo, gente que corría, caras asustadas, encapuchados que se defendían, policías que avanzaban. Me fui. Junto a otros pequeños grupos, rodeamos el McDonald’s, atravesamos la linea en donde se intercambiaban insultos y bombas y subimos por la colina. Ya lejos, en los Chaguaramos, cada moto, cada uniforme verde, era una amenaza.

    Si pensara en mi reflexión de la marcha – o concentración- durante las largas horas de espera bajo el sol recordaría la frustración y las quejas contra una dirigencia estudiantil que no suma. Estos tipos de verdad andan metidos en sus temas partidistas. Querían causar impresión con sus discursos y se fueron por las ramas hablando de alcaldes. Solo con nombrar los sucesos contra la Facultad de Arquitectura y las constantes irregularidades violentas en la UCV, tenían más que suficiente.

    Pero, luego del ataque con las bombas, no sabría que pensar, por el momento.

    jueves, 13 de marzo de 2014

    El proyecto que nunca fue

    PHOT00261
    De Plaza de Toros a Núcleo Endógeno
    Han pasado 95 años desde la creación del edificio taurino. Desde entonces, a la fiesta brava le han precedido disputas legales y decadencia. Mientras tanto, el resto de la capital ha crecido y dejado a un lado a ese coloso de los años 20.

    Por: Génesis Méndez Alzolar // Fotos: Idem
       Amplias aceras, brillantes colores y desolación son las características que resaltan a primera vista al llegar hoy a uno de los edificios icónicos del siglo XX de Caracas. Allí, por 95 años, se han entretejido las historias de toreadores, políticos, familias ricas y, más recientemente, de artistas del trapecio. 

       Al frente se halla el Museo de la Arquitectura, atrás están las obras del Metro de Caracas y a un lado se erige una gigantesca edificación recientemente construida por la Misión Vivienda. Esos, son algunos de los perímetros, o más bien los cercos, de la Plaza de Toros del Nuevo Circo, un singular lugar de la capital que cada año es tragado por el avance de una ciudad que no parece planificada, no mira vistosas fachadas históricas, ni detiene el paso por un punto de memoria colectiva. 

       Hace 6 años, se esperaba que el lugar recobrara la antigua gloria y que fuese un importante centro cultural para la capital. Hoy, basta contrastar la renovada fachada, con las ruinas posteriores, para comprender que los proyectos que allí se gestaban, nunca fueron concluidos. En cambio, la ciudad continúo su implacable marcha.

    CIMG2550El coso taurino tiene capacidad para 9.000 personas sentadas

    Años dorados
       En otros tiempos, a principios del siglo pasado, el Nuevo Circo causaba tanto revuelo como el Poliedro de Caracas hoy día. Los grandes eventos estaban a la orden del día. “Fue el primer circo de Caracas, el primer sitio de espectáculos”, cuenta Luis Marcano Radaelli, arquitecto encargado de restaurar el edificio en el 2006.
       “Durante el periodo gomecista se propuso la construcción de este Nuevo Circo pues el gobierno era muy afecto a la fiesta taurina. El proyecto se le dio a Alejandro Chataing y a Luis Muñoz Tébar, arquitectos importantes de la época. Su imagen arquitectónica lo vincula a otras plazas de toros en el mundo. Tiene que ver con unos detalles moriscos, muy a lo español”, reseña Marcano.
       Así, desde aquel momento en 1919, la Plaza de Toros, a pesar de estar en las afueras de la capital, se llena de muchísima gente, en coloridos eventos, que congregan a la clase media y alta de Caracas. Marcano recuerda pistas de hielos, mítines políticos, tardes de boxeo, conciertos de rock, entre otros, que, junto a la fiesta taurina, se daban cita en el coso taurino.
       “Eso era muy bonito por allí. Uno veía también a muchos europeos, que eran los dueños de los locales de la cuadra”, relata Luis Alzolar, quien trabajaba en la farmacia Nuevo Circo, aledaña a la Plaza de Toros. Todos esos negocios, incluido su local, fueron demolidos por las ampliaciones del Metro de Caracas.

    Decadencia
       Para finales del siglo, Caracas seguía en constante crecimiento. En 1974, se había inaugurado en La Rinconada, el Poliedro de Caracas, con un aforo de 13.500 personas, que superaban por unos cuantos miles al Nuevo Circo. Las corridas de toros, por su parte, ya no eran un negocio rentable, como descubrió la familia propietaria Branger en 1997, en la fecha del último coleo.
       Sin que nadie lo notara, la fiesta del Nuevo Circo se silenció dentro del barullo de la capital. El abandono se hizo constante y personas marginadas de la sociedad voltearon la cara hacia el coso taurino.
    Detrás del edificio principal, los escombros son los protagonistas
       Con los años, la ciudad trató de recuperar en varias ocasiones la Plaza de Toros sin éxito. En 1984, la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación declara Monumento Histórico Nacional al edificio y en 1987, el Municipio Libertador emite ordenanza que promovía su conservación. Ambas medidas fueron apeladas y anuladas por la familia Branger, propietaria desde 1940.
       Finalmente, ante el temor de que fuese demolida la Plaza de Toros y convertida en centro comercial, el 30 de noviembre de 1998 es declarada Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) en la Gaceta Oficial Nº 36.592 y aunque nuevamente la familia Branger trata de revocar la decisión, el jurado declara nula su apelación. Es entonces cuando el Municipio Libertador, bajo la tutela de Antonio Ledezma, intenta comprar el Nuevo Circo. Sin embargo, el precio de 8 mil millones de bolívares, hace que las negociaciones duren años.

    Restauraciones

    PHOT00181En la fachada se yerge esta única estatua, casi diminuta, contra la ciudad
       En el 2005, la Alcaldía Metropolitana, a cargo de Juan Barreto, se encarga de expropiar la edificación y más tarde de proceder con la renovación. De acuerdo con información reseñada por el diario El Universal el 8 de marzo del 2006, se aprobaron 30 millardos de bolívares para la ejecución del Proyecto de Restauración y Vitalización del Nuevo Circo.
       Había dos grandes áreas de proyecto, explica Marcano, uno de ellos consistía en la restauración rigurosa del antiguo edificio, bajo su dirección, mientras el otro se trataba de un levantamiento de los edificios posteriores, a cargo del arquitecto Alessandro Famiglietti.
       En aquellos meses del 2006, se le prometió el lugar a un grupo de artistas cirquenses, que se llamaría Núcleo Endógeno Cultural Nuevo Circo. Ya todos los proyectos habían sido aprobados por la Alcaldía y Marcano esperaba, más allá de limitarse a la renovación de la edificación, aportar numerosos beneficios para el centro de la ciudad, como un estacionamiento subterráneo y una cuadra cultural con vida nocturna para toda la capital.
       A pesar de todo, los nuevos edificios que debía levantar Alessandro Famiglietti nunca fueron construidos. Según Marcano, llegaron las elecciones, en 2008, y se “cortaron contratos”.
    El 23 de noviembre del 2008, dos años después de que iniciaran los trabajos de restauración, la Alcaldía Metropolitana, que hasta ese momento presidia Juan Barreto, fue ganada en elecciones regionales por Antonio Ledezma.
       Al día siguiente, al llegar el nuevo alcalde metropolitano a sus oficinas, se encontró con que el saliente gabinete había transferido, sin previo aviso, la jurisdicción de la Plaza de Toros a la Alcaldía de Libertador, a cargo de Jorge Rodríguez.
       Una vez más, el Nuevo Circo se vería envuelto en una marejada de litigios legales y conflictos de poder. Durante meses, los alcaldes Metropolitano y de Libertador se disputarían el edificio taurino, al punto de que el difunto presidente de la republica, Hugo Chávez Frías, exclamara en la alocución Nº 326 del Aló Presidente que mandaría a Casa Militar para tomarlo y adscribirlo a Miraflores

    La toma cultural
       Mientras los alcaldes decidían a quien le pertenecía el Nuevo Circo, en el interior de la antigua y en otros tiempos desolada Plaza de Toros, un grupo de colectivos y de jóvenes artistas, en su mayoría cirquenses, hacía lo que ellos llamaron la “toma cultural” de fines de noviembre del 2008.
       Así, acompañados de ideas como el rechazo al maltrato animal y las ansias de querer hacer arte, se quedaron allí “hasta que apareciera alguien”, según relata Jericó Montilla, miembro de la Fundación Nuevo Nuevo Circo que se crea en aquel mismo momento.
       “En vista de que no había una institución que prestara sus espacios, nosotros decidimos quedarnos acá. Nos reconocimos como sujetos que no teníamos espacio para crear, para formar y para desarrollar la cultura. Entonces, como había aquí muchos artistas cuando terminó el Festival de Circo, decidimos conformar algo”, expresa Montilla.
       Así durante algunos años la vida regresó al Nuevo Circo. Jesús Piña, quien se unió posteriormente con el colectivo Circo K-45 explica que se dedicaron a dar clases gratis de circo, tela, trapecio, tiras; además de ofrecer funciones de bajo precio para todas aquellas personas que no podían pagar costosas entradas a otros espectáculos.
       A pesar de todo, a mediados del 2011, algunas irregularidades hicieron que la mitad de la Compañía Nacional de Circo (CNC) abandonara el lugar. Piña indica que aquel proyecto pro arte y cultura del 2009 se había distorsionado. Para él, los encargados del Nuevo Circo tenían "intereses propios”.
    Por su parte, Rosa Elena Romero Montero, vecina de San Agustin, cuenta que los prejuicios de los habitantes de la parroquia nunca se fueron del todo. Llevaron a sus niños a los eventos, pero “ese olor a marihuana”, pronto hizo que desistieran.
       Pasan los años y el edificio taurino se mantiene en el olvido para el resto de la ciudad. Las historias acerca de la gloria de Caracas se han entretejido con papeleos, pugnas políticas y verdades que aún se mantienen detrás de los muros de la Plaza de Toros.
       Recientemente, el Gobierno del Distrito Capital adquirió la jurisdicción del lugar, quienes, de acuerdo a Marineli Castro, coordinadora de la Gestión Cultural de ciudadanía e identidad caraqueña, esperan continuar con los proyectos de restauración "pronto".


     
     Antes y después
    (con fotos de Prodavinci)
    Hace 20 años
    Hoy