jueves, 23 de febrero de 2012

Es rosa, Dani.


Dani se levantaba todos los días a las 6.00am. Se preparaba el desayuno y se sentaba con un café a la mesa. A las 7.35am, Dani salía a trabajar. Llegaba a su oficina puntual y hacia un par de llamadas. A las 4.00 pm, Dani marchaba rumbo al subterráneo. Leía un par de periódicos y repasaba las cosas que había hecho durante el día. Cuando el vagón llegaba a su destino, Dani doblaba cuidadosamente el periódico y lo guardaba en su maletín. Entonces, se paraba y caminaba hasta su edificio. A las 5pm, Dani entraba al departamento D-11, encendia la pc y  hacia la cena. A las 9pm, Dani estaba de regreso en su cama. Un día, Dani despertó a las 10am. Miró su despertador y descubrió que echaba humo. Consternado fue a la tienda, pero no había despertadores. Eran las 11 20. Dani comenzó a lamentarse. Él nunca había llegado tarde a trabajar. La vendedora lo miró con la cabeza ladeada y, para compensarle, le regalo un tinte de cabello rosa. Le dijo que se excusara en el trabajo con echarle la culpa a la peluquera. Dani corrió entonces a la peluquería y se tiñó el cabello. A la 1pm, Dani se fue al trabajo. Cuando estaba cruzando la calle, alguien le gritó: "PERO QUE GUAPO", y Dani volteó.
Horas más tarde, llegó la ambulancia y, cuando los camilleros recogieron del asfalto el cuerpo con el cabello rosa, también sonrieron. Al igual que Dani.

martes, 21 de febrero de 2012

Crece

Bienvenida al mundo de los adultos, Ge.

Ustedes siempre hablan de ser adulto, que esto y lo otro. Eso me entraba por un oído y me salía por el otro ¿Ser adulto? Si, bueno; ir a trabajar y pagar cuentas. Todo bajo control. Bastante aburrido. Pero ustedes, adultos, son crueles, maliciosos y su mundo, es una cosa fría y dura. Da igual que haya pasado miles de historias y libros que contaban del "adiós a la niñez" con una nota cursi y melancólica. No es lo mismo que llegar a la franja en que te das cuenta que no te trataran mas como un niño, ni siquiera como un adolescente.

Ser adulto es más que pasar roncha en el banco porque no sabes bien qué hacer con esos papelitos rectangulares; es más que pedir tu primera tarjeta de crédito y recibir a cambio la mirada burlonapaciente del cajero; es más que ir a tu primera entrevista de trabajo, tan nuevo que llegas vestido como si fueses a ver una película en el cine. Es ir a un lugar donde te piden un currículum y te miran a ti y no a un lado buscando al chaperón.

La verdad, adultos, llegar a su mundo es pasar de nivel Jungla a nivel Desierto... O, quizá, a Lejano Oeste. Hay una voz bien fastidiosa que te dice: "bueno, ya. Compórtate". Y de hecho, a veces la voz no solo es eso, sino una mirada burlona además. Por suerte, a veces aparece una flecha en tonos fosforescentes y dices ¡ah! ¡Por fin! ...

A pesar de todo, aún me siento en el lejano oeste entre adultos. Siento que se va una neblina de mi camino y me veo empujada, lanzada, aventada, a él. De pronto. Sin avisos. O, como dicen por estos lares: de una.


 "Ok, pequeña. Ahora resuelve" ... y tienes que resolver.