jueves, 22 de enero de 2015

Lo básico del Social Media

Lo básico, primero 
Las redes sociales han marcado tal revolución que hasta nuestros abuelos las usan. El mío, por ejemplo, tiene su propia cuenta y así lee en tiempo real los diarios locales y, de vez en cuando, con gran regocijo, incluso las notas humorísticas del Chigüire Bipolar. Yo no tuve nada que ver en eso. De la noche a la mañana, él decidió crearse su cuenta. Quería estar informado.

¿Y por qué no? Las redes sociales son sencillas. Entras en la dirección web de cada una, le das a la opción “crear cuenta nueva”, llenas el formulario y ya está. Solo nos toma un par de minutos.

No obstante su sencillez, a veces se nos escapan ciertos detalles, necesitamos que nos aclaren algunos puntos y que nos guíen en otros. Y sí, seguramente podemos pasar de ellos y usar Twitter, o Facebook, sin mayores complicaciones, pero estos aspectos podrían optimizar tu experiencia en la web 2.0.

Empecemos por TWITTER
1.   El vocabulario. En primer lugar, nunca está de más recordar los famosos hashtags y las abreviaciones. Ya sea que hayan creados nuevos, que los usaras sin saber bien lo que eran o que necesites refrescar. Aquí van:

Hashtags
#FF Follow Friday
#TBT Trowback Thurday
#TT Trending topic
…Y un montón más que surgen en el día a día. Muchos usuarios los usan para hacer acotaciones de forma humorística o, bueno, sin razón alguna por desconocimiento. En  realidad, estos fueron usados para que, al cliquear sobre ellos, nos dirigieran a todo lo que se está diciendo sobre ese tema en un momento. Por ejemplo: #Memoriaycuenta.

Y las abreviaciones:
DM Direct Message
CM Community Manager
RT Retweet
MT Modificaed tweet – En caso de que desees resumir un tuit, para que encaje en los 140 caracteres. Eso sí, ¡que no pierda su esencia!

Recuerda, las abreviaciones se dan en casos contados. No hay nada que te reste más credibilidad que usar “xq”, “ksa”, “d”, etc. Si te falta espacio, piensa diferentes formas de decirlo, usa sinónimos, resume tu idea, pero ¡no maltrates el idioma!

2.    Tu perfil. Tu vitrina que, aunque no lo creas, es muy importante sobre todo si estás por entrar al ámbito laboral. Muchas empresas te piden tu cuenta en esta red social y no es raro que le den un buen vistazo a tu timeline para saber a qué clase de persona están por contratar. Cuidado con lo que publicas. Si, es tu cuenta. Y si, es personal. Pero para bien o para mal, así son las cosas en la era de las comunicaciones digitales. Además, si quieres ganar unos cuantos seguidores, un perfil que transmita credibilidad probablemente te los sumará.

Entonces:
-          Usa una dirección sencilla y fácil de recordar. Si la cuenta es personal, lo recomendable es que utilices tu nombre y apellido. Nada de @elmaspro o @belleza17436, definitivamente.
-          Emplea una foto de perfil en la cual se vea tu cara en primer plano. Lo recomendable es que estés solo. De esta manera, otros sabrán a quién siguen y les generará seguridad y confianza.
-          Provee una descripción sencilla y, en el mejor de los casos, creativa. Si hablar de ti no es lo tuyo, no te des mayor complicación. Con mencionar brevemente tu profesión y tus intereses basta.  Eso les da una idea a tus potenciales seguidores y, probablemente, si se identifican contigo, te darán follow.

3.    Las herramientas
Las listas: Agrupa cuentas de un mismo tema en una sola pestaña. En mi caso, tengo una para los periodistas que cubren la fuente de ciudad y otra para los diarios nacionales. Tú decides si  serán privadas, de tu uso exclusivo, o públicas, para que otros también puedan tener acceso. Esta herramienta se encuentra dentro del mismo twitter


Bittly.com / goo.gl: Probablemente, muchas veces los links ocupan gran parte de los escasos 140 caracteres de los que dispones. Es por ello que tienes a la mano estas páginas que de manera muy sencilla hacen más cortas las direcciones web.
Otras Existe una lista considerable de herramientas que te permiten monitorear esta red social con mayor facilidad, así como programar los tuits para que se publiquen en determinada hora sin que tu tengas que hacerlo de manera manual. Son muy útiles pero en este post nos limitaremos a lo básico.



4.    Consejos extras, si quieres un mayor número de seguidores:
-          Interactúa. Crea una comunidad.
-          Sigue a personas influentes que, en un momento dado, incluso te puedan mencionar y dar retweet. De esta forma, puedes conseguir un mayor alcance.
-          Comparte información interesante. Preferiblemente, que esté relacionada con tu ámbito.


En otra ocasión, continuaremos con Facebook. 

miércoles, 14 de enero de 2015

Hijos del morichal

Fotografía: Kanobosur.blogspot.com

"El agua es vida”, solía repetir mi abuelo.
 
En las tardes, a la orilla del rio, se sentaba sobre las viejas tablas de madera del puente. A veces, solo escuchábamos el llamado de las guacamayas. Otras, con un pie en las aguas del morichal, el chamán hablaba de cosas que yo no entendía sino hasta mucho después.

“Volveré exilado en mis noches sin fronteras, solo al borde de ti, solo al borde de la espuma que de mi pie se derrama”, decía con la mirada en el agua.

Caracas
Yordana Medrano regresó a la capital a mediados de enero. “Lo que más que me gusta de este lugar  es- hizo un leve gesto de desagrado- el Waraira Repano. Eso del ejemplo que Caracas dio… bueno”, le dijo a la muchacha que estaba parada delante de ella.

Ya habían pasado 10 meses desde que llegara con una mochila cargada de imágenes, impresiones y estudios de Zulia, Amazonas, Bolívar y Monagas. Esa tarde, con una cámara blanca colgada del cuello, iba de un lado al otro de la Estancia.

“Dale, pues. Pregúntame”, le soltó con voz clara a la joven estudiante de periodismo, mientras miraba las fotos que había tomado de la Feria de Artesanía Warao que se celebraba ese día. Yordana la había visto sentada junto a su hermana Carmen, una warao que participaba en el evento.  

“Del morichal conseguimos alimento, madera para los pisos de nuestras casas y material para la cestería”, explicaba Carmen minutos atrás con voz apenas audible, tan baja como si llegara desde los caños del Delta. Con las manos dibujaba formas en el aire para explicarse. Su rostro era impasible. Toda ella evocaba un río de aguas tranquilas.

Muy diferente a Yordana, quien vestida con unos jeans, una camisa negra y zapatos deportivos, no perdía detalle de nada. Tan pronto escudriñaba a la joven que le preguntaba cosas, como advertía todo lo que pasaba a su alrededor.

Yordana era más bien baja, con la cara salpicada de pecas oscuras y el cabello recogido en una cola que se acababa pronto. De su nación warao, solo parecía poseer los oscuros y profundos ojos, que en ella eran grandes y almendrados, en vez de achinados. A primera vista, se confundía con otra caraqueña y era difícil sospechar que había pasado su infancia entre los altos moriches de Delta Amacuro, entre canoas que navegaban limpias aguas del mismo color de los árboles y entre janokos, o palafitos, construidos a la orilla del río.

Hasta que hablaba. Con un acento que no era de ningún lugar, Yordana se revelaba más como una palma suelta del morichal que recorría Venezuela con un objetivo fijo. Como una nómada, le sugirió la joven y ella lo aceptó con desenfado.

“Los pueblos indígenas somos nómadas en esencia. Siempre recogemos impresiones. Somos parte de la naturaleza y la naturaleza siempre se deja sola, siempre se deja libre”, le explicó Yordana a la joven.

Hace 15  años, cuando dejó el Delta Amacuro, Yordana no buscaba parecerse a los Jotarao, nombre que le dan los Warao a la gente de afuera, a los mestizos, a los de la otra cultura. Su padre había demostrado interés por el estudio y sus hijos lo habían seguido. Uno apostó por la carrera de Medicina, otra por la de Educación y Yordana decidió enfocarse en la comunicación. “Pero no para parecerme a ellos”, insistió.  

Más que interesarse por lo que otros tenían para enseñarle a los indígenas, la joven warao creía en lo que otros podían aprender de esa cultura que se escondía entre los árboles del Delta.
“La comunicación indígena es oral, es sagrada. Se transmite de generación, en generación. Pero, siempre he creído que de aquí a unos 50 años los pueblos originarios podrían no existir, si observamos cómo va avanzando la cultura dominante. Entonces, esa  oralidad hay que preservarla. ¿Cómo? Pues a través de la escritura”.

“En cada cuento, en cada mito, en cada leyenda, incluso en cada chinchorro y en cada palafito, hay un lenguaje. Ese el lenguaje hay que escribirlo, para preservarlo y para entenderlo”.
“Los medios de comunicación son un espacio. Además de entender y difundir la cultura indígena, también  se trata de darle un mensaje a la sociedad dominante: Es posible vivir en un mundo en donde todos seamos iguales. Diferentes en la práctica, pero iguales como seres humanos. Solamente cambiamos en pensamiento, en palabra y en acción”.

Poco a poco surgió el resto de la historia. Cuando la joven warao culminó el colegio se enrumbó al Zulia, en donde obtuvo el título de Comunicador Social de la Universidad Católica Cecilio Acosta. No mucho después se enfiló a Caracas y estudió Educación, mención Desarrollo Social, en la Universidad Simón Rodríguez. No conforme con ello, realizó un diplomado en Derecho Internacional e Indígena, en la Universidad de los Andes. Sin embargo, la beca a España no la aceptó.

“Tenía la opción de estudiar acerca de los derechos en España pero sabiendo que ese país es uno de los que tienen mayor índice en cuanto a la violación de los derechos humanos ¿Qué iba a hacer yo cursando eso allá? Me parecía que no tenía sentido”, le explicó Yordana a la joven.

Ya su tío, el doctor Juan Crisólogo Bastardo, había ido. Fue miembro de la Academia de la Lengua en Caracas, ocupó el sillón de la letra D, de la Real Academia, estudio en México y en la Universidad Carlos III de Madrid, pero aún con toda la trayectoria que lo respaldada, sufrió una gran discriminación en aquella sociedad.

“Llevó su lengua originaria para ser estudiada, aunque no fue muy conocido. Eso fue en un época en la que las comunidades indígenas no eran tan visibles”, comentó Yordana.

Ante la insistencia de la joven, Yordana habló de sus impresiones de la capital. Reveló que la primera vez que la conoció, no la sorprendió. A Caracas ya la había visto en documentales, fotos e historias. Por eso no se asombró ante los coloridos cardúmenes que agitaban calles y aceras. Al contrario, sin tapujos le explicó que la consideraba fea, burocrática.

“Nosotros, que venimos del interior, no tenemos nada que buscar, porque aquí está todo lo dañino. Sí, en Caracas se concentra todo lo que es la economía del país  y lo que la maneja, pero es una sociedad que transgrede culturas, organización, formas de vida”, le dijo sin más a la estudiante.

Después de un breve silencio, comentó: “Es una ciudad anónima. Si matan a alguien, nadie va a decir nada. Nadie vio nada, nadie sabe nada”.  

Con todo, sus proyectos la habían traído de vuelta. La Radio Nacional de Venezuela, en donde trabajaba, así la requería. Una vez más, ya en su condición de nómada, decidió hospedarse en una casa con unas amigas, todas de distintos lugares. Cuando terminaran lo que habían venido a hacer, partirían. Yordana se enrumbaría hacia Apure, Amazonas y Delta Amacuro con la visión de crear una radio comunitaria. .

Cuando la entrevista ya llevaba rato, Yordana decidió cortarla, quizá porque debía trabajar, quizá porque se le antojaba muy larga. “Bueno, yo voy a seguir tomando fotos”, soltó de pronto con un pie en retroceso.
-Una última pregunta.
-Ok
-¿Me podrías contar una anécdota de tu abuelo?

La joven warao dejó colar una rápida sonrisa y aceptó. Entonces le contó la historia del chamán.”Cuando decía volveré se refería a él y a todos sus ancestros. Cuando decía espuma pensaba en el agua, no solo en la del río, sino en la de los mares y océanos que abarca todo el planeta”, relató.

-Con mi abuelo aprendí muchas cosas. Antes de salir a esta sociedad, la dominante, creo que me repotencié con él. Luego me fui, porque quería saber ¿Por qué ellos (los jotarao) exterminaron mi pueblo? ¿Por qué fueron ellos los que dominaron? ¿Qué tienen de importante, de interesante?-se preguntaba.

Y entonces, con las palabras del chamán aún en el aire, se despidió.

sábado, 3 de enero de 2015

Radio Chuspa


-Maribel, deja la radio Chuspa un rato. Anda-

Y así, mientras dejábamos atrás el pueblito de pescadores,  mi tío y yo sentíamos por un rato que la esencia de aquella gente nos acompañaba por un rato más.

Casitas, granjas e inestables señalizaciones de madera, pasaban frente a nuestros ojos lentamente, mientras el carro trataba de abrirse paso a través de aquella quebrada de asfalto que de alguna manera sobrevivía en medio del verdor salvaje y vivo del trópico. La radio Chuspa cada vez sonaba más lejana, mientras un calor agobiante le ganaba la batalla a nuestro aire acondicionado. Soñolienta, lancé una mirada al mundo de allá afuera. Detrás de la ventana del auto, detrás de nuestros aires de civilizados, cientos de años parecían observarnos desde las copas de altísimos arboles. La carretera no parecía entonces más que un juego de niños. De cuando en cuando, veía que llevaba la batalla perdida, allí  donde milenarios arboles envolvían con sus raíces y hojas al gris intruso. En lo alto, frondosas ramas se erguían como oscuros centinelas de un mundo antiguo, poderoso, oculto. Solo la luz del sol lograba filtrarse a través de aquellos guardianes y llegaba hasta nosotros como un delicado soplo de brisa. Qué ingenuos los hombres que pretendieron enfrentarse a aquella mujer pues ella, sabia, aguerrida y salvaje, poco a poco recuperaba la tierra que por derecho le correspondía. La carretera cada vez se hacía más insignificante. Aquí y allá se habían roto las barreras. Más acá se apreciaba la promesa de un rio que algún día volvería a correr caudaloso. La ciudad parecía muy lejana ahora. Aún a través de una nube de sueño y calor, recorrí con los ojos la interminable columna de cuerpos marrones que pasaban frente a nosotros. No se parecían a los de Caracas. Estos eran de otra clase. En medio de cuchicheos y susurros, se comunicaban secretos ajenos a nuestro mundo, en tanto el carro se deslizaba diminuto a su lado. Los anchos troncos parecían calcular cada movimiento. Parecían saber muchas cosas.

La selva ocultaba impenetrable secretos y miraras a donde miraras yacía la advertencia, la promesa aguerrida de que algún día recuperarían lo suyo.